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Cuando desperté, lo primero que
vi fue el azul del cielo, lo primero que sentí fue el viento suave que soplaba,
me di cuenta al mismo tiempo que estaba tendida en el suelo húmedo tal vez por
la lluvia.
Este no era el lugar donde me
encontraba cuando... de hecho no se como llegué aquí. Un momento estaba viendo
por la ventana, en el segundo piso de la casa de mis abuelos, como una nueva
tormenta se formaba y luego... no puedo recordar nada más que haber despertado justo
entonces.
Aun así me sentía tranquila, ese
lugar se parecía mucho al que acostumbro transportarme en mis "ilusiones",
así que tal vez - inconscientemente - las activé y por eso terminé aquí.
Aunque algo no encaja... de ser
así, ¿por qué no pude hacer que terminara? Además, siempre había necesitado la
ayuda de aquel jardín donde conocí a la princesa y a la bestia para crear esta
ilusión.
La bestia y la princesa. Me
gustaría decir que no tengo preferencias pero, a pesar de que la señora me
advirtió que no debía aliarme con ninguna de las dos, no puedo evitar que me
simpatice más la princesa de las flores.
Todas las noches sueño con
ella.
La princesa tiene una hermosa
cabellera rojiza ensortijada, ojos rojos brillantes como el fuego, alas de
mariposa o de hada en su espalda y un vestido blando con bordados de oro que la
hacen destellar y lucir como una bella flor más de las que siempre está
acompañada. Usa pequeñas flores blancas en su cabello encendido y sobre la
corona que cubre su frente... se ve tan linda y tierna en su jardín. Muchas
veces he soñado que hablo con ella y su voz es muy suave y dulce y me canta
canciones y me cuenta historias sobre su hermoso mundo. El lugar en donde me
encontraba ahora se parecía mucho a su mundo... al menos como me lo había
descrito ella en mis sueños ¿Acaso estaré soñando? ¿Y dónde está ella? Me
gustaría verla...
Entonces escuché un ruido detrás
de mi y me di cuenta que algo se había escondido entre las sombras de los árboles.
Sin preguntar quien estaba ahí porque no tenía caso, mejor me puse de pie para
ir a investigar por mi cuenta.
Me moví con rapidez para no darle
oportunidad de escapar y le sorprendí intentando hacer precisamente eso.
"¡Espera!" le grité y la vi ponerse tensa.
No. No es mi princesa... pero me
parece familiar... su cabello largo y dorado brillaba como un halo en su cabeza.
Se dio la vuelta lentamente. La vi directamente a los ojos y ella me devolvió
la mirada. Sus ojos verdes parecían sorprendidos de verme. Llevaba un vestido
verde oscuro con una capa de color púrpura oscuro encima. Su mirada me descubrió
inspeccionándola y llamó mi atención nuevamente hacia sus ojos, iniciando así
un concurso de miradas que se prolongó por varios minutos. Su mirada era
intensa y por un momento creí que casi podía leer las preguntas que se formaban
en su mente. '¿Sabes quién soy? ¿Sabes dónde estamos? ¿Cómo llegamos aquí?
¿Me recuerdas?’ Lo que en realidad preguntó, sin embargo, fue:
"¿Estamos en el infierno?" Después de todo, leer la mente no es lo
mío.
Además de que no era la que
esperaba, su pregunta me sorprendió aun más porque no tenía sentido. Miré a mi
alrededor, el hermoso cielo azul, la tierra oscura remotamente visible por el
arcoiris de colores que brotaban de ella. ¿Cómo podía pensar ella que
estuviéramos en el infierno? No le respondí. Decidí entonces contestarle con
más preguntas. “Eres Lydia Raven, ¿verdad? ¿Tampoco sabes como llegamos aquí?”
Ella me miró por un momento, luego
dejó escapar un suspiro y movió su cabeza de un lado a otro. Ella no parecía
muy sorprendida de que conociera su nombre, lo que debió advertirme que ella
también me reconocía, pero como nunca nos habíamos presentado formalmente,
decidí que eso era lo correcto “Yo soy Karen-” “Sé quien eres.” Me interrumpió
ella en tono cortante.
“Oh.” Bajé mi cabeza avergonzada,
sin saber que más decir por el momento.
Unos segundos después escuché un
ruido y sentí su movimiento, así que levanté la vista un poco para ver que
hacía. Se estaba alejando. “¿A dónde vas?” ella no me respondió. La seguí con
la vista por un momento mientras ella se alejaba más cada vez por un sendero
oscurecido entre la sombras de los árboles. Volví la vista al claro en el que
había despertado, tan hermoso, con el sol caliente brillando sobre los seres
vivos que en el se regocijaban.
Después de eso mis ojos se
cerraron para no ver más ese paisaje. Se me escapó una risita nerviosa mientras
pensaba Debo estar loca, ¿porqué la estoy siguiendo?… al mismo tiempo
que corrí para alcanzar a Lydia.
Cuando logré alcanzarla, ella no
me prestó atención y continuó explorando como si no estuviera ahí. “¿Estás
buscando la forma de salir?” le pregunté tratando de llamar su atención.
Ella seguía viendo en otra
dirección. Se volvió un momento para ver el camino por donde había venido y
decidir por donde continuar, o al menos eso creo que hacía, para luego tomar
una ruta hacia la izquierda, más adelante no podía ver más que oscuridad “¿No
crees que es peligroso caminar por ahí?”
“No te pedí que me siguieras”
murmuró ella antes de desaparecer en la oscuridad.
“Buen punto.” Respondí, “¿Lydia?
¿Sigues ahí? No puedo verte y-” Lydia volvió a aparecer frente a mí.
“¿Qué quieres que haga?” me
preguntó, sonaba divertida.
“Umm…” retrocedí un poco y sus
vista se clavó en mis pies, sus ojos se abrieron sorprendidos por algo y yo
volteé detrás de mí, pero no pude ver nada, volteé a verla e incliné mi cabeza
hacia un lado “¿Qué pasa?”
Ella no dijo nada, solo me tomó
del brazo y me jaló hacia ella. Nuevamente volvió la vista hacia mis pies y
después pude sentir que temblaba un poco. “¿Tienes frío?”
“…” en lugar de responder ella
continuó caminando por el sendero oscuro sin soltarme el brazo. ¿Qué más me
quedaba a mí sino seguirla?
La oscuridad no es completamente
de mi agrado, así que hubiera sido comprensible el sentir escalofríos. En lugar
de eso, sentí que un calor intenso se encendió en mi vientre. Lydia parecía
llevar prisa porque se movía demasiado rápido y no podía mantener su paso.
Pronto tropecé, el calor, fuego o lo que fuera había subido por mi garganta y se
extendía ahora a mis brazos y piernas.
Mi respiración se había vuelto
insuficiente, estaba siendo ahogada por un fuego interior. Me pareció escuchar
la voz de Lydia, pero sonaba muy distante, mi visión, que de por si era inútil
en la oscuridad, se perdió por completo.
Me pareció que habían pasado unos
cuantos minutos cuando intenté abrir mis ojos nuevamente y fui recibida por una
extraña luz que me rodeaba y no me permitía ver más allá de mi pequeño círculo.
Traté de levantarme pero mi cuerpo no respondió en absoluto. Todo mi cuerpo
estaba paralizado incluso mis ojos estaban luchando por mantenerse abiertos. La
poca fuerza que tenía pronto se agotó y tuve que cerrarlos nuevamente.
Cuando los volví a abrir, lo
primero que vi fue el rostro de Lydia de revés. Parpadeé varias veces para
ajustarme de nuevo a la luz. Estaba acostada en suelo y mi cabeza descansaba en
sus rodillas. Me miraba con la misma intensidad de antes, aunque no me sentía
con la fuerza suficiente para devolverle la mirada con la misma fuerza, tenía
que intentarlo, “… que volvimos al principio. Al lugar donde te encontré...”
poco a poco mis oídos comenzaron a escuchar sus palabras. No se porque no la
había podido oír antes. “… o tú me encontraste, en realidad no importa.” Ella
apenas estaba susurrando, me pareció increíble entonces que pudiera escucharla
a pesar de los demás ruidos como los rápidos latidos de mi corazón y mi
dificultosa respiración. “Tengo algo que preguntarte, antes de…” Antes de
que muera. Ella sabía que mi final estaba cerca.
Pero no lo entiendo. No veo porque...
Luego recordé las palabras de su abuela. “Brillas demasiado para tu propio
bien y sigues consumiendo tu vida.” Mi vida se ha consumido rápidamente, pero
aun así nunca pensé que mi muerte fuera tan repentina. Pensaba que ellas dos
tenían una misión que cumplir ¿Entonces que sentido tenía que hubieran
destruido mi destino, si ambas van a morir junto conmigo?
“¿Responderás a mi pregunta?” la
voz de Lydia sonaba tranquila y paciente. Su mirada aun seguía fija en la mía
pero yo ya no podía seguir luchando. Mis ojos empezaron a cerrarse pero
entonces ella toma mi rostro con sus manos y acerca su rostro al mío solo un
poco. Lo suficiente para darme cuenta de que... En sus ojos… no puedo ver mi
reflejo en sus ojos.
En sus mirada solo había fuego.
Entonces su primer comentario tuvo sentido "¿Estamos en el
infierno?" Cerré mis ojos, tratando de evitar su ilusión, la mía era
mucho más agradable, con árboles y flores y un hermoso cielo azul… todo lo que
ella veía era fuego y abrasión… como lo que sentía en mi interior.
¿Será real alguno de los dos?
Abrí mis ojos lentamente, por temor de que todo hubiera tomado el aspecto de su
ilusión, pero seguíamos en el mismo lugar de antes. Me puse de pie lentamente,
para observar a mí alrededor. Las flores aun adornaban el suelo, el cielo
seguía sin una nube y los árboles cubrían los lugares más distantes con sus
sombras.
Volteé a ver a Lydia nuevamente,
me acerqué a su rostro lo más que pude, pero no logré ver mi reflejo. El cielo
que ella veía era gris, la tierra negra cubierta de llamas que ardían sin un
combustible aparente. “¿Responderás a mi pregunta?” repitió ella esta vez con
un tono impaciente. Bajé la vista antes de asentir. Si en verdad no voy a
sobrevivir a esto. Tal vez aun pueda ayudarla a salir de aquí.
“¿Porqué me trajiste aquí?”
levanté la vista rápidamente, nuevamente desconcertada por lo que oía.
“Yo no-” “No lo recuerdas, pero
tuviste que ser tu. Tu eres la única de nosotras dos que puede hacer estos
trucos.”
“¿No se te ha ocurrido de que
podría ser alguien más?” dije en voz muy baja, aun me costaba trabajo respirar.
“Honestamente. No. Todas las
cosas extrañas en mi vida empezaron cuando te conocí. De alguna forma todo esto
tiene que ser culpa tuya.”
“¿Cuándo me conociste?” se refiere
a…
“En el funeral de mi abuela. Esa
flor que me diste – Narciso de los poetas - era su favorita.” No tenía
idea. Pero no esperaba que me creyera si le decía eso, así que permanecí en
silencio. De esa forma podía continuar recuperando mi fuerza. Ella continuó.
“La tengo desde hace 3 años y aun luce como el día en que me la diste. No se
supone que las flores sean eternas, si pasan una semana sin marchitarse es un
milagro, ¿entonces como explicas lo que le pasó a esa flor?”
Sus palabras me sorprendieron. Si
lo que ella decía era cierto, la flor que arranqué de aquel jardín… pero yo no
tenía idea. No sabía que fuera la flor favorita de esa señora, no sabía que se
conservaría por tanto tiempo, yo tan solo pensaba en hacerla feliz y cumplir la
voluntad de la señora, incluso creía que la flor se desintegraría cuando la
ilusión terminara. Agaché mi cabeza entristecida. En verdad quería ayudar a
Lydia, pero la verdad es que: “No sé como pasó.”
“Mentira.”
“Lydia-” “Es mentira,” ella me
sujetó de los hombros y cerró sus ojos, estaba temblando, pero no creo que
fuera por el frío. “¿Quién eres en verdad?” luego sus ojos se abrieron
esperando mi respuesta.
“Soy Karen Esther Troy.” Le dije,
al mismo tiempo que escuchaba una voz en mi mente que gritaba ‘mentira.’
“Eres más que eso.” Dijo ella,
apretando mis hombros con fuerza. Lo sé, pensé, pero no se que más decirte. “Cuando
mi abuela perdió la memoria, solo te recordaba a ti, y se refería a ti como la Estrella
del Alba.”
“Eso significa mi nombre” le
respondí. “Esther es la estrella de el alba, como Lydia es la que viene de
Asia.”
“Mi abuela te dijo eso.” Dijo
ella con una sonrisa que no lucía muy alegre.
Asentí a su oración, “Me dijo
también que eras su favorita.”
“Ya me lo habías dicho.”
Respondió ella atacando nuevamente mis hombros, si no fuera porque en verdad me
sentía tan cansada, o por el hecho de que el fuego que aun podía ver en sus
ojos parecía estar consumiendo mis entrañas.
“Lo sé.” No creía que fuera a
soportar más. Cerré mis ojos para dejarme llevar por la oscuridad.
“No ¡No vuelvas a dejarme!”
Exclamó Lydia y yo abrí mis ojos nuevamente. “No me importa si me trajiste aquí
consciente o inconscientemente, se que te estas consumiendo y tal vez estoy
aquí porque me necesitas.”
“No puedes ayudarme.” Le dije intentando
sonreír sinceramente, “Mi problema es una doble identidad. Tu misma lo dijiste,
yo soy la única que puede hacer estos trucos.”
“Entonces, ¿por qué me trajiste
aquí?” insistió. ¿En verdad fui yo? Yo la traje aquí… ¿no es un sueño?
“¿Qué es lo último que recuerdas?”
“Estaba en la tumba de mi abuela…
pensando en ti.” Oh.
“¿Por eso crees que yo te traje
aquí? ¿No crees que esto pueda ser un sueño?” ella sacudió su cabeza, su
cabello se meció rápidamente para seguir su movimiento. Fue entonces que noté
algo extraño, su cabellera dorada ahora tenía un nuevo color invadiéndola, los
mechones de color del fuego encendido se distinguían aun más porque estaban
demasiado ensortijados, cuando el resto del cabello era solo ondulado.
“Esto no puede ser un sueño. Es
demasiado real. Estoy segura que el día en que por fin nos encontremos cara a
cara, lo recordaremos todo.” Dijo ella sonriendo sinceramente esta vez.
Yo le devolví la sonrisa aunque
algo amargada “Tal vez, pero voy a morir pronto.”
“¿Porque dices eso?”
“Pensé que lo sabías… mis
identidades, están consumiendo mi vida.” Le explique aunque no esperaba que lo
fuera a entender.
“¿Y lo piensas permitir?” tal vez
no lo entendía, pero aparentemente eso no le quitaba el derecho a opinar.
“En realidad no tengo otra
opción.” Respondí inclinando mi cabeza.
“Si la tienes,” sus ojos se
cerraron entonces, parecía estar recordando algo “Cuando te toqué por primera
vez,” sus manos en mis hombros nuevamente temblaron, justo como la primera vez.
“Lo sentí, puedo ayudarte.” Sus ojos se abrieron con esas palabras, los míos se
cerraron.
“¿Cómo?” le pregunté. No te
hagas ilusiones.
“No lo sé,” dijo ella sonando un
poco desesperada, aun sonreía con un poco de tristeza “pero quiero ayudarte.”
La miré fijamente a los ojos,
nuevamente en busca de mi reflejo. Todo lo que pude ver fue fuego y un hermoso
brillo cristalino “Algo está cambiando en ti. ¿Lo has notado?”
Ella asintió sonriendo “Me estoy
preparando para ti.” Luego su rostro se tornó serio “Lo que sea que tu decidas,
te ayudaré.”
“¿Por qué?” le pregunté, y me
sentí como una tonta el instante que escuché las palabras que salieron de mi
boca.
Sin embargo, ella las tomó en
consideración, “Eres muy especial.” sus manos soltaron mis hombros y en lugar
de eso fui abrazada por ella con fuerza “Y no quiero que te vayas.”
Permanecí en silencio por un
momento. Ella no parecía querer soltarme en un futuro cercano, así que levanté
mis brazos para alejarme de ella, fue entonces cuando el dolor se intensificó
aun más que la primera vez en que me desmayé. “Lydia,” Lo que sea que me
estuviera quemando, ya había cubierto todo mi cuerpo y ahora parecía estar
buscando la forma de salir. “déjame ir.” Ella solo me abrazó con más fuerza. Su
mejilla que había estado rozando la mía, se movió lentamente luego sentí sus
labios en su lugar. Entendí lo que ocurriría un poco antes de que pasara, pero
no pude hacer nada para evitarlo. “No-” pero ella ya estaba absorbiendo el
fuego. Vaciándome casi por completo, con excepción de una chispa.
Lydia había tomado una de mis
identidades para sí. Pero en lugar de sentirme mejor, me sentía vacía. Ella
había tomado a mi princesa. Mi favorita. La que me había estado destruyendo.
La chispa dentro de mí brilló un poco más y se transformó en una pequeña flama.
Tal vez era lo mejor, tal vez pensó que de esa manera ella lograría destruir
a la bestia
‘Eres una tonta, niña. La
‘princesa’ te dejó a mi merced. Al separarnos ahora no tendrá ningún
impedimento para destruirnos.’ Por primera vez, la bestia me habló. No me
pareció correcto irme sin contestarle. Ella solo te quiere destruir a ti, no
me importa morir, si mueres tú también.
Comprendí mientras caía al suelo
de rodillas, el infierno en que se había convertido mi destino. En adelante,
solo compartiría mi cuerpo con la bestia. Eventualmente ella me controlaría por
completo, y terminaría muerta por una de las dos.
Apoyé mis manos en el suelo y
agaché mi cabeza casi hasta tocar la tierra, pensando que nada de lo que había
ocurrido era justo, al mismo tiempo que sabía y dentro de mí sonreía porque
ahora mi princesa podía acabar con su enemigo sin problemas. Ahora solo tenía
que reponerme de la tristeza y animar a Lydia y a la princesa a que me
eliminaran de una vez. “En verdad me haz ayudado mucho, Lydia. Ahora mi
princesa está a salvo contigo.” Le dijo forzando una sonrisa y levantando mi
rostro, rogando por dentro que no se fije en mis lágrimas y termine todo para
mí rápidamente.
Lo que vi sin embargo, me asustó.
Lydia aun seguía de pie, pero el fuego que había robado de mí la rodeaba. Ella
parecía estar en un intenso dolor, estoy casi segura que habría gritado si aun
tuviera voz, pero el fuego aun estaba entrando en ella. Lydia parecía estar
resistiéndose a recibir a mi princesa. “Por favor, no la lastimes, Princesa Suzaku.”
El fuego dejó de fluir entonces,
lentamente el cabello de Lydia cambió completamente a un color anaranjado con
pequeños mechones rojizos, sus ojos se abrieron y el verde esmeralda había
desaparecido y en su lugar unos ojos sangrientos me miraban. “Entonces conocías
mi nombre.”
“Mi princesa, Lydia Raven es
especial para mí.” Ella no dijo nada. Pero las llamas desaparecieron y Lydia
cayó al suelo frente a mí.
Me acerqué a ella lentamente.
Temerosa de que algo grave le hubiera ocurrido, pero parecía solo estar dormida.
‘Deberías matarla’ la bestia susurró. ‘Solo tu puedes hacerlo,
entonces solo seríamos tu y yo.’
¿Y eso como me beneficia a mí?
Respondí enfadada.
‘Como quieras, yo te una
oportunidad.’ Entendí que la bestia tomaría control de mí entonces.
De sentir, no sentí nada. Aun
seguía siendo yo. Observaba a través de mis ojos, y todos mis sentidos
respondían a sus respectivas sensaciones. La única diferencia era que mis
pensamientos no ordenaban a mi cuerpo, eso era bueno y malo por una misma razón:
no podía controlar mis actos, por lo que no podía ser responsable, aunque sabía
que de todas formas me sentiría responsable.
Mis ojos se cerraron un instante
y al abrirlos nuevamente, me encontré en un espacio oscuro. Lydia permanecía en
el suelo, y yo estaba sentada a un lado de ella, pero luego me puse de pie, y
di la vuelta. A mis espaldas había dos siluetas. “Lo que tu no sabes, es que yo
tampoco puedo permanecer en tu cuerpo. Por eso las traje a ellas.” Murmuró mi
voz, pero obviamente no eran mis palabras.
En las sombras, me fue imposible
distinguir sus rostros, ni siquiera cuando ambas se acercaron y cada una tomó
mi mano derecha e izquierda. La palma de una chocaba con la mía y mi dorso era
cubierto por la palma de la otra. Me pregunté por un instante si ellas en
verdad sabían lo que estaban haciendo, pero luego me olvidé de esa idea. Era
obvio que no estaban consientes de la oscuridad que estaban a punto de recibir
en sus cuerpos.
Fue entonces que sentí dos manos
cerrándose alrededor de mi cuello. Una tercera persona me robaba mi segunda
identidad. La bestia… ¿Por qué necesita a 3 personas?
“No es por halagarte pequeña
Vashti.” Dijo una de las sombras que sostenía mis manos. Sus ojos brillaban de
color azul.
“Pero desde niña siempre fuiste
muy fuerte.” Dijo la otra joven, al tiempo que me soltaban y sus ojos oscuros
mostraban indiferencia.
“Debes estar orgullosa de ti
misma porque se necesitaron de 4 personas para robar tus identidades.” La que
aun seguía apretando mi cuello murmuró a mi oído. Luego me soltó y caí al suelo
completamente exhausta.
Pero tenía que aclararle algo, yo
lo sabía, “No fueron solo cuatro. Hay alguien más… ocultó.”
“¿Y que si lo hay? Princesa Vashti,”
Abrí mis ojos para ver a la joven que se había inclinado en el suelo a mi lado.
Sus ojos eran de color verde oscuro. “yo soy Jekka la que tu simplemente
llamaste bestia.” Cerré mis ojos, dándole a entender que no me importaba lo que
dijera “Como seguimos conectadas a ti por el resto de tu vida, debes saber que
el día que mueras moriremos nosotras.”
Jekka acarició mi rostro con sus
manos, lentamente sus dedos rozaron sobre mi cuello, presionándolo lentamente
hasta encontrar mi pulso. “Debes cuidarte mucho, siempre fuiste una niña muy
delicada…” Susurraba a mi oído, "pero no te preocupes, porque a partir de
ahora, yo cuidaré de ti.” Moví mi cabeza a otro lado y mis fuerzas se fueron en
eso.
Intenté hablar, me preocupaba
Lydia y que tuviera que enfrentarse a las tres ella sola. Intenté levantarme,
solo quería verla una vez más. Mis intentos eran en vano “¿Pero por qué te digo
todo esto?” no necesitaba ver su rostro para saber que sonreía con malicia “Si
no te voy a permitir recordar.”
No sentí dolor físico. No sentí
nada. Eso era lo malo, estaba vacía. Mi mente en blanco. Había perdido a
alguien muy especial entonces y ni siquiera lo recordaba… solo pensaba que algo
hacía falta…
“Estoy segura que
el día en que por fin nos encontremos cara a cara, lo recordaremos todo.”
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